Bitcoin volvió a situarse por debajo de los 80.000 dólares en una sesión marcada por la cautela. El precio llegó a moverse cerca de los 79.947 dólares después de tocar un mínimo aproximado de 79.332, con una caída cercana al 1% en 24 horas. La pérdida de esa referencia vuelve a colocar el foco en la capacidad de los compradores para defender una zona que el mercado había tratado como soporte psicológico. La presión no fue uniforme en todo el universo cripto. Ethereum cerró la sesión del domingo en torno a 2.326,50 dólares, con un descenso del 1,23%, mientras Quant se desmarcó con una subida aproximada del 6,15%, hasta 189,95 dólares. Esta dispersión apunta a un mercado selectivo: el dinero no está reaccionando igual ante todos los proyectos y las noticias de liquidez siguen pesando más que el simple movimiento del precio de Bitcoin. El siguiente catalizador será macroeconómico. La Reserva Federal celebrará su reunión del 27 y 28 de octubre, y el dato de gasto de consumo personal de septiembre, una de las referencias de inflación más vigiladas por el banco central estadounidense, llegará el 29 de octubre. Cualquier cambio en las expectativas sobre tipos, dólar o rentabilidad de la deuda puede amplificar la volatilidad de los activos digitales, que continúan negociándose como un segmento sensible al apetito global por el riesgo. Para el inversor, la lectura relevante no es solo si Bitcoin recupera rápidamente los 80.000 dólares, sino si lo hace acompañado por una mejora amplia en Ethereum y en el resto del mercado. Si la recuperación se limita a rebotes puntuales, la zona seguirá funcionando como una prueba de confianza. Si aparecen volumen y participación más generalizados, el retroceso podría quedar en una corrección técnica. En ambos casos, el contexto de tipos y liquidez será decisivo y conviene separar el análisis informativo de cualquier recomendación de inversión.