El petróleo retrocedió este lunes desde los máximos de casi seis meses alcanzados la semana pasada, después de que las gestiones diplomáticas para rebajar la tensión en Oriente Medio redujeran parcialmente el temor a nuevas interrupciones de suministro. El Brent llegó a caer alrededor de un 1,8%, hasta 114,65 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate descendió un 2,1%, hasta 101,06 dólares, según la actualización de Investing.com con información de Reuters. El movimiento llega después de una semana especialmente intensa. El Brent había cerrado el viernes en 116,72 dólares, su nivel más alto desde el 29 de abril, y acumulaba una subida semanal cercana al 6%. Los ataques atribuidos a los hutíes contra infraestructuras y un aeropuerto saudí habían reactivado el temor a que los problemas de seguridad afectaran a las rutas y a las instalaciones de uno de los principales exportadores mundiales. La nueva señal de distensión procede de los contactos regionales. Mediadores cataríes viajaron a Teherán para tratar de coordinar una desescalada con Washington y, según Reuters, representantes de Arabia Saudí, Turquía y Pakistán también tenían previsto reunirse con interlocutores iraníes. El mercado ha reaccionado a esa posibilidad, aunque la diplomacia todavía no elimina el riesgo de nuevos ataques ni garantiza que el transporte por los puntos sensibles del Golfo vaya a normalizarse. Para las bolsas, un petróleo algo más barato reduce parte de la presión inmediata sobre inflación, márgenes empresariales y expectativas de tipos. Sin embargo, el barril continúa en niveles muy elevados y cualquier giro militar puede devolver rápidamente la prima geopolítica. La clave será distinguir entre una toma de beneficios tras el repunte y un cambio duradero en las perspectivas de suministro. La evolución de Brent y WTI seguirá siendo un termómetro central para energía, transporte y política monetaria, sin que esta información constituya una recomendación de inversión.