El mercado residencial estadounidense ha dejado una señal más fría de lo esperado en septiembre. Las ventas de viviendas unifamiliares nuevas se situaron en un ritmo anualizado de 676.000 unidades , un 0,6 % menos que en agosto y un 5,3 % por debajo del mismo mes del año anterior. La cifra llega en un momento en el que los tipos de interés y el coste de la financiación siguen condicionando la decisión de compra de los hogares.

El retroceso mensual es moderado, pero adquiere más importancia cuando se observa junto con el inventario disponible. Al cierre de septiembre había unas 476.000 viviendas nuevas a la venta, y esa cantidad equivalía a 8,4 meses de oferta al ritmo actual, frente a 8,5 meses en agosto y 8,2 meses un año antes. No es una acumulación descontrolada, pero sí un nivel suficientemente amplio para que los compradores tengan más margen de negociación y para que los promotores tengan que cuidar el calendario de entregas.