Meta presentó el 21 de octubre un tercer trimestre que, a primera vista, mantiene intacta la potencia de su motor publicitario. La compañía facturó 64.601 millones de dólares, un 26% más que un año antes. Sin embargo, la fotografía completa es más compleja: el crecimiento llega acompañado de una expansión mucho más rápida de los costes, porque la dirección está financiando centros de datos, chips, talento y capacidad computacional para competir en la carrera de la inteligencia artificial.

Los costes y gastos alcanzaron 51.613 millones, un 68% más interanual. La cifra incluye un cargo de 9.890 millones relacionado con el acuerdo alcanzado con 52 fiscales generales estatales en Estados Unidos, de modo que el trimestre no debe extrapolarse sin separar ese efecto extraordinario. Aun así, incluso antes de entrar en los ajustes, la escala de la inversión tecnológica explica por qué el resultado operativo cayó a 12.988 millones frente a 20.535 millones en el mismo periodo del año anterior. El margen operativo quedó en el 20%, frente al 40% previo.

La parte financiera que más condiciona la valoración es el flujo de caja. Meta generó 32.790 millones de dólares de caja operativa, pero el flujo de caja libre fue negativo en 2.120 millones después de absorber el gasto de capital y los compromisos de arrendamiento financiero. El capex del trimestre llegó a 34.910 millones y la guía para todo 2026 se sitúa entre 135.000 y 145.000 millones. En otras palabras, el mercado está valorando una plataforma publicitaria muy rentable que, durante esta fase, decide reinvertir una porción extraordinaria de ese poder de generación en una infraestructura de IA de escala histórica.

La demanda publicitaria sigue siendo el contrapeso. Los usuarios activos diarios de la familia de aplicaciones llegaron a 3.640 millones en septiembre, un 3% más. Las impresiones publicitarias crecieron un 10% y el precio medio por anuncio un 14%, una combinación que señala que Meta todavía tiene capacidad para aumentar monetización y alcance a la vez. Esa fortaleza es importante porque permite financiar el ciclo de inversión sin depender únicamente de nuevas líneas de negocio. Pero también deja una pregunta abierta: cuánto de la mejora de precios procede de una demanda sostenible y cuánto de un entorno favorable para los anunciantes.

La reorganización interna añade otra capa. Meta comunicó una nueva acción sin voto de clase C que se espera entre en vigor en enero de 2027, junto con un dividendo extraordinario de una acción C por cada acción A o B, sujeto a la aprobación de la modificación estatutaria. La compañía plantea el movimiento como una división económica dos por uno, manteniendo sin cambios el control de voto. Para el accionista, la lectura práctica es que la estructura busca facilitar la negociación y la flexibilidad de capital sin alterar el equilibrio de poder corporativo.

Para el cuarto trimestre, Meta espera ingresos de entre 73.000 y 76.000 millones de dólares y prevé gastos anuales de 175.000 a 179.000 millones. La dirección también comunicó una plantilla de 66.775 personas, un 15% menos, señal de que la eficiencia operativa está financiando parte del salto en infraestructura. La noticia es, por tanto, una historia de crecimiento y disciplina a la vez: más usuarios y publicidad, pero una batalla por demostrar que la IA puede convertirse en rentabilidad antes de que el capex y la compresión del margen dominen la cotización. BolsaHoy seguirá el diferencial entre ingresos, gasto de capital y generación de caja como el indicador decisivo.