Banco Santander ha presentado un trimestre de contrastes que vuelve a poner en primer plano el valor y el coste de su diversificación internacional. El beneficio neto subyacente alcanzó 3.850 millones de euros , un 19% más que un año antes y ligeramente por encima de los 3.750 millones previstos por los analistas consultados por Reuters. La mejora confirma que el grupo mantiene una fuerte capacidad de generación de ingresos, pero también deja claro que el resultado que llega a la cuenta final depende cada vez más de la integración de adquisiciones y de la evolución de sus mercados regionales.

La fotografía cambia cuando se incorporan los ajustes extraordinarios. Después de registrar 416 millones de euros en deterioros y costes de reestructuración, principalmente vinculados a la integración de la entidad estadounidense Webster, el beneficio atribuible reportado cayó un 2% hasta 3.430 millones. Aun así, la cifra superó los 3.230 millones que esperaba el consenso. La diferencia entre el resultado subyacente y el reportado es la clave del trimestre: el negocio ordinario acelera, mientras la expansión internacional sigue generando un coste inicial que el mercado quiere ver convertido en rentabilidad recurrente.